Veronica Blejman featured by La Mono Magazine & La Mono Digital Gallery

Verónica Blejman.

Sencillez, ironía, humor y una enorme capacidad para contar pequeñas historietas. Sin duda nos podríamos sentir perfectamente identificados con muchas de las ilustraciones de esta artista de Barcelona, ya que ha sabido captar con gracia muchos aspectos de la vida cotidiana. Con un “arte de línea fina”, sin necesidad de muchos detalles y siempre con un mensaje escrito, Veronica Blejman ya ha conseguido que cuando observemos sus obras pensemos: “¡Es verdad! Esto lo he hecho/visto yo muchas veces…”.

“Desde siempre me interesó el mundo del arte, pero no sabía como afrontar esa inquietud. Primero estudié diseño de interiores y luego fui a la Escuela de Artes. Después de tanto estudio y de recibir mucha información, cuando acabé la carrera me di cuenta de que ya podía comenzar a experimentar con mi propia obra.
Pasó un tiempo, y muy tímidamente, empecé a exponer en diversos lugares, a vender y a pensar en lo importante que todo esto estaba siendo para mí. Creo que así fue iniciándose mi profesión como artista. Expuse en galerías de arte tradicionales y en otras más modernillas, realizando tanto muestras individuales como colectivas. También en otro tipo de espacios más alternativos que, para mí, pueden llegar a ser más interesantes por distintas razones. En estos momentos me gustaría mucho hacer un pequeño libro de ilustraciones.
Ahora me inspiran mucho las situaciones de la vida cotidiana, cosas que veo, que oigo, momentos puntuales que, tal vez, todos conocemos o vivimos pero no nos detenemos a pensarlo. También me inspira mucho ver buenas obras de otros artistas. En arte me encanta toda la época de los años ’50: Rauschenberg, Motherwell… este tipo de obra me inspira un montón y tal vez eso se refleje en alguna de mis pinturas. También otros como Basquiat o Townly, por nombrarte algunos más conocidos. Hay también muchos ilustradores jóvenes que veo dando vueltas por el MySpace que me encantan por su simplicidad y el buen gusto que tienen.
Cuando descubro obras redondas, entendiendo el camino que está siguiendo el artista y lo disfruto mogollón. Mi vida como artista depende mucho del trabajo de “no artista” que esté realizando en cada momento. Así que en temporadas soy diurna y en otras soy nocturna. Pero la cabeza no deja de trabajar nunca, creo que uno es artista todo el tiempo (no lo digo en un sentido romántico). A veces estoy simplemente en el bus y se me ocurren muchas ideas (sólo por eso ya significa que el día fue provechoso).
Mis días son muy variados, no tengo una rutina establecida.